Las palabras duelen
pero eso nunca te lo dicen.
Me refiero a las palabra
que nos decimos a uno mismo.
Cuando somos sinceros
con nosotros,
voces internas
que no llevan maquillaje.
Esas que te escupen la verdad
un día cualquiera
a las de la tarde
de un miércoles
cuando te quedas en silencio.
Y ahí tú voz en el interior
cambia tu rostro.
Tu cara cambia.
Se transforma de
de alegría
de susto
de paz
de rabia
…de acuerdo a lo que
te dijiste a vos mismo.